martes, 7 de octubre de 2014

Del ébola, de cómo no sorprenderse ya de ná o de que dios no existe, es el capitalismo.

Ayer dieron la noticia del primer caso de contagio por ébola en Europa. Producido aquí, en España. Lo leí y no me sorprendí.

Este verano cuando el contagio se hacía masivo en "aquel lejano lugar" llamado África, tampoco me sorprendía. ¿Sabéis por qué?

Allá por febrero, un profesor nos comentó que el capitalismo estaba ahogándose. Aseguraba que era insostenible el número de población para un sistema basado en sobreproducir. "El capitalismo está agonizando, pero es un enemigo muy peligroso." nos dijo. Esas palabras se me quedaron grabadas, y las que dijo después también: "No os extrañe que se inventen una III Guerra Mundial o alguna otra gran catástrofe para diezmar la población." Eso fue en febrero.

Las tensiones por Siria, la "crisis de Ucrania", ... he vivido con mucho miedo estos hechos pensando en que podrían ser el detonante de ese presagio que nos hizo el profesor. Pero de momento, todos esos "micro" conflictos no han afectado a escala mundial. Al menos, no se han cumplido las expectativas de reducción poblacional.

Así que no me extraño en advertir que esto del ébola es otro de esos planeados "micro conflictos" que tienen como fin aportar a la disminución de personal. Ahora bien, ¿lo de qué entre en Europa es accidental o provocado? Hasta ahí yo ya no llego. Ahí es donde me entran las dudas de si las cosas pasan "porque Dios quiere", o porque el ser humano es muy hijo puta. Esto se me escapa de las manos...

Entonces pienso, ¿será esto, la generación de "micro conflictos" masivos, la nueva forma de hacer esa gran guerra que sirva de tabla flotante para el ahogado sistema? 

No lo sé, y me lo planteo porque me ha extrañado que algunos no hayan saltado ya a las provocaciones. Quizás, es la lógica conflictual actual: «cargarnos todo igual, pero sin hacer tanto ruido. Guardando las formas, legitimados bajo las buenas apariencias y con la armadura de los mass media.» 

No lo sé, pero me lo planteo y ya nada me sorprende. Yo ya me he convencido que ese ente que "tiene escrito nuestro destino" no es ningún Dios, es este maldito sistema. ¿Dónde estará Satán ahora que realmente lo necesitamos? ¿Dónde estás demonio rojo? Esa es otra de mis grandes dudas: ¿existe la esperanza? ¿Hay alternativa a este capitalismo voraz y desenfrenado que incluso ya caducó la idea Fordiana de "contar con nosotros" haciéndonos creer que podemos llegar a "ser alguien", y que directamente calcula la forma de deshacerse de muchos millones de personas a escondidas, como si con ellos no fuese la cosa?

¿Quién va a ser ese Satán que venga a salvarnos de este Dios cruel y vengativo? ¿Por qué esperar a Satán, por qué no actuar? ¿Por qué no organizarnos y dejar de depender que el poder nos traiga la respuesta? Podemos hacerlo.

Eso o rezar para que no seas tú el/la próxim@ contagiad@ de ébola. O quizás, encerrarte muert@ de miedo para que no te pase nada; y mientras tú te preocupas sólo de tí y de tu miedo, ellos continúen manejando el cotarro sin que nos demos ni cuenta.

Acción social contra el poder. Primero del capital, y luego de lo demás.
Salud. (Nunca fue mejor momento para desearos esto.)