Me encanta porque es el mejor ejemplo de cómo los pensamientos rompen las barreras del tiempo y el espacio.
Estoy leyendo "Formas y tendencias del anarquismo", que es de 1970; y las exposiciones de Furth son sorprendentemente actuales. Por ejemplo la siguiente:
"Desde chicos aprendimos a ser hinchas de Peñarol o de Nacional, y así dejar de ser partícipes, dejar de jugar para dedicar toda la energía a producir para otros. Y esa esclavitud, esa frustración se drena simbólicamente en los triunfos de Colombes o Maracaná, en un gol o una atajada que alguien hace por todos. Al mismo tiempo y simétricamente, aprendimos a ser blancos o colorados, a dejar de ser partícipes, a dejar de jugar políticamente. Aquí también otros profesionales nos sustituyen y hacen por todos." (Furth, R. (1970) Formas y tendencias del anarquismo. Buenos Aires. Nordan-Comunidad/Tupac Ediciones.)
¿No es, acaso, este párrafo un cuadro de pinceladas realísimas de lo que acontece por aquí? Desde peques nos enseñan a delegarlo todo: acción, pasíón, responsabilidad, ... todo. Eso no es comodidad, ni bienestar, eso es saqueo de libertad. Eximirse de la responsabilidad de la acción merma las capacidades, te hace sentirte gradualmente inútil en todo aquello que has estado delegando.
Si quieres sentir la verdadera euforia, el gol has de marcarlo tú. Si quieres que las cosas se hagan bien, haz tú política. Si quieres beneficiarte realmente, has de producir para ti.
No dejes implicarte, no delegues, no dejes de jugar.
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